Un marco regulatorio para la Economía Digital

CEABAD

05 junio 2016

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Un marco regulatorio para la Economía Digital

Un marco regulatorio para la Economía Digital

La digitalización y la era de la información han creado un rápido progreso tecnológico y crecimiento, que a su vez ha generado enormes beneficios para los consumidores. Tanto los costos como los servicios han bajando rápidamente, según la GSMA, más de tres mil millones de personas están conectadas actualmente a Internet y la revolución móvil está extendiendo rápidamente la conectividad incluso a las regiones más remotas. Sin embargo no se puede permitir que las tecnologías de futuro se vean limitadas por las regulaciones del pasado.

El ecosistema digital tiene tres rasgos característicos que impulsan este progreso:

  • La modularidad significa que los productos y servicios digitales se componen de elementos complementarios (aplicaciones, comunicaciones, contenidos y dispositivos), esto también ha revolucionado la conducta de consumo de los usuarios.
  • Las economías de escala y alcance (incluidas las economías de red) permiten poner a disposición de los consumidores productos y servicios nuevos y cada vez mejores a precios cada vez más bajos (e incluso de forma gratuita).
  • Los mercados digitales son dinámicos y los modelos de negocio han cambiado, lo que significa que tanto las empresas nuevas como las ya establecidas tienen grandes incentivos y retos para invertir e innovar.

Aunque la convergencia digital ha traído grandes beneficios para los consumidores, también plantea desafíos regulatorios. Por ejemplo, la complejidad de los mercados del ecosistema digital y la disrupción aumenta la incertidumbre regulatoria, y la rapidez de los cambios hace que la regulación se quede obsoleta en muy poco tiempo. El creciente nivel de innovación y la rápida entrada de nuevos competidores en los mercados del ecosistema digital aumentan la probabilidad de que se produzcan distorsiones regulatorias, así como sus costes, por ejemplo, impidiendo la entrada al mercado o sesgando la trayectoria del progreso tecnológico.

A día de hoy, hay políticas regulatorias obsoletas que están ocasionando perjuicios, como mínimo, de dos maneras concretas:

Regulación discriminatoria. A medida que la convergencia tecnológica y de los mercados ha acelerado su ritmo, ampliado su alcance y aumentado la profundidad de su impacto, las distorsiones de los mercados también han aumentado debido a las diferencias en el modo en el que están regulados distintos sectores.

Regulación estática y mercados dinámicos. En general, los regímenes regulatorios prescriptivos y “ex ante”, como las que tradicionalmente han regido los mercados de comunicaciones, ya no son eficaces debido a las rápidas innovaciones. En muchos casos, a medida que aumenta la competencia, la necesidad de dicha regulación ha desaparecido. La persistencia de dichas normas obsoletas no solo daña a la competencia y ralentiza la innovación, sino que tampoco cumple los propios objetivos de estas regulaciones.

El principal reto es que los responsables de políticas públicas adopten un nuevo enfoque regulatorio que reflejen los cambios tecnológicos que se están produciendo en los mercados convergentes para proteger la competencia y a los consumidores sin impedir el progreso social y económico, por otro lado desde la perspectiva regional es muy importante tener en cuenta que la economía digital no conoce de fronteras lo que genera un importante reto pensando en la regulación desde la perspectiva de usuario.

Un marco regulatorio para la economía digital debería centrarse en: regular el acceso, eliminación de barreras de entrada y salida, privacidad y protección de datos, control de fusiones, política de espectro y disponibilidad y asequibilidad universal.

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