Adquirir Competencias Digitales, la clave para enfrentar la Transformación Digital

Msc. Andrea Villacis Chong
(Ecuador)

Este año sin duda, luego de haber atravesado una pandemia y una emergencia sanitaria crítica que obligó a las personas y a las empresas a repensar, estrategias, prioridades y la ruta a seguir en sus vidas personales y organizacionales, podemos asegurar que uno de los patrones en común de transformación y cambio es:  la digitalización.

 

Distintos análisis económicos nos muestran que el crecimiento del PIB proveniente de actividades que se desarrollaran en un entorno tecnológico crecerá significativamente, como resultado del cambio en modelos de negocio, la forma de relacionarse, de hacer comercio que ha marcado el crecimiento de nuevos empleos y empresas digitales frente al modelo tradicional.

 

Desde esta perspectiva, la sociedad digital necesita tener ciudadanos competentes en entornos tecnológicos y digitales, con una actitud innovadora, habilitados para hacer frente a los retos y desafíos que la economía digital demanda.

 

La realidad presente es que hoy convivimos con una serie de herramientas digitales como: Bots, chatbots, robots automatizados y avances tecnológicos que nos obligan a pensar y reflexionar en el valor agregado que generan los individuos y en su forma de colaborar y trabajar en este entorno.

 

Esto demanda que se construya un modelo de aprendizaje que potencie el aprendizaje continuo y la adquisición de habilidades multidisciplinarias independientemente de la formación base que hayan adquirido las personas en su momento.

 

Este desarrollo de las organizaciones enfocado a la automatización se ha enfocado en conseguir procesos más eficientes e incrementar la productividad, pero no está desconectado del valor que generan las personas por su capacidad creativa y de cuestionamiento que no pueden tener los Bots.

 

Pensando en esto, las personas conscientemente de estos procesos de cambio pueden convertirse en los embajadores de todo proceso de transformación digital en una organización siempre y cuando conozcan las herramientas digitales que hoy apoyan la construcción del ecosistema digital y adquieran las competencias necesarias para autoformarse y formar como líderes a equipos de alto desempeño digitalizados que toman acciones y decisiones hibridas que combinan la creatividad y cuestionamiento humanos, con la información o modelos que pueden desarrollar un Bot.

 

El Servicio de Ciencia y conocimiento de la Unión Europea, ha definido un marco de trabajo donde destaca 21 competencias[1] digitales que todos los ciudadanos deben tener en la actualidad, englobadas en 5 áreas: Información y Alfabetización de datos, Comunicación y Colaboración, Creación de contenido digital, Seguridad y, finalmente Resolución de problemas.

 

Estas competencias, detallan su desarrollo tomando en cuenta las tecnologías disruptivas y nuevas herramientas digitales que imperan en la nueva economía como es: Blockchain, Interne de las Cosas, redes de última generación, Cloud, Automatización y Robótica, Inteligencia Artificial, Realidad Aumentada, Machine Learning, entre otros.

 

La adquisición de habilidades digitales para enfrentar las disrupciones que demanda la transformación digital, radican en potenciar la gestión, administración y búsqueda de información en Internet y aquella que surge de los distintos canales o interacciones que maneja la organización con sus clientes; apunta a mejorar y consolidar el relacionamiento en redes y entornos virtuales,  fomenta la autoformación, y el “do it yourself” en el que cada empleado es el jefe de su espacio, de su desarrollo y es creador incluso de contenido digital, para su ámbito personal y profesional.

 

Considerando toda la información que es compartida, se torna en extremo crítico, la seguridad, la protección de datos personales, la protección de dispositivos, así como la coherencia en el desarrollo organizativo del equilibrio y bienestar personal y ambiental como propósito a los objetivos de rentabilidad y crecimiento.

 

Finalmente, las competencias digitales, deben sumarse a una habilidad básica tradicional que hoy es potenciada debido al ambiente de constante cambio personal y organizativo que es la capacidad de resolver problemas.

 

El último año ha sido un proceso de adaptación para todos, donde se aceleró drásticamente, el teletrabajo, la teleeducación, la telemedicina, la atención virtual, el comercio electrónico, y esto continúa siendo un proceso en el que aún existen puntos débiles por el cambio en las personas y la cultura de las organizaciones.

 

Han surgido nuevas preguntas y muchos temores, porque la tecnología sin duda puede remplazar trabajos extremadamente operativos, sin embargo, las organizaciones deben cuestionarse si esto es lo que quieren, esperan o necesitan los clientes. No se puede separar la automatización de la estrategia y de la consideración de que el enfoque es hoy más que nunca CLIENTE-CENTRICO.

 

 

Sensibilizar a las personas sobre la importancia del conocimiento, del aprendizaje, de la búsqueda de información y soluciones, puede ser complejo cuando no se interioriza la necesidad de crear valor y de ahí la importancia de elaborar una ruta y un camino en la transformación digital enfocado en la construcción de nuevos procesos, de una nueva cultura que apoye la tecnología disruptiva como parte un ecosistema donde las personas son la clave.

 

Aun somos las personas quienes transmitimos emociones, aportamos con cuestionamientos y sentido crítico, asuntos que en las organizaciones no se pueden realizar con bots.

Es por eso importante, que esta transición sea consciente de la convivencia de los seres humanos y la tecnología, fomentando políticas públicas que incentiven el desarrollo de habilidades digitales en todos los estratos, actividades económicas y permita cerrar la brecha existente incluso entre países.

Desde el punto de vista organizacional, hay que preparar a las personas para estos cambios, es innegable que la tecnología mejora la calidad de vida de las personas, y crea eficiencias y control en la gestión de recursos, mucho más ahora en que el cliente requiere tener un conocimiento profundo e inmediatez para atender sus necesidades, por lo cual combinar los cambios culturales y tecnológicos en un objetivo común de sostenibilidad, es la prioridad.

 

Desde el punto de vista individual, las personas debemos confiar en nuestras capacidades, potenciar la autoformación e incentivar la adopción de innovación como una estrategia cotidiana de vida.

 

[1] DigComp 2.0: The Digital Competence Framework for Citizens

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