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12 octubre 2022

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ECONOMÍA DIGITAL CON PERSPECTIVA DE GÉNERO

ECONOMÍA DIGITAL CON PERSPECTIVA DE GÉNERO

Msc. Ana Gabriela Valdiviezo Black

La masificación de la tecnología y su incorporación en todos los procesos económicos, sociales y productivos se ha convertido en el catalizador esencial para alcanzar el desarrollo a nivel mundial. La pandemia de COVID- 19 develó la inminente necesidad de contar con tecnologías digitales para  acceder  a  educación, servicios  públicos, teletrabajo, entre otros, por ello a partir de la aplicación de las primeras medidas sanitarias y confinamiento, comenzaron a mostrarse evidencias que revelaban la importancia del uso de las tecnologías digitales para facilitar el funcionamiento de todas las actividades cotidianas, sin embargo este factor mostró  todas las brechas asociadas al uso de la tecnología entre las que podemos citar: brecha de acceso, brecha de asequibilidad, brecha etaria, brecha de género entre otras.

 

La adopción acelerada de la tecnología ha potenciado el concepto de “economía digital”,  la cual basa su existencia en mercados soportados en tecnologías digitales que permiten comercializar bienes y servicios mediante un comercio electrónico efectivo, es decir, es una economía que basa su generación de riqueza en el desarrollo de capital intangible propio de la Sociedad de la Información y el conocimiento, por ello cada vez más, los gobiernos y empresas apuestan por una transformación digital de todos sus procesos, servicios y cadenas productivas, como un mecanismo de optimización, eficiencia, y productividad pero también como una herramienta para reducir desigualdades y lograr mejores condiciones de vida para sus habitantes; entendiéndose que, una economía digital es sólida y potente solo si es capaz de ser inclusiva e igualitaria, en ese sentido la mayoría de países y en especial aquellos países de Latinoamérica y el Caribe tiene un reto doble, por un lado potenciar la consolidación acelerada de la  economía digital y por el otro, conseguir que esta consolidación sea masiva y equitativa.

 

La Comisión Económica para América Latina revela que  “América Latina y el Caribe logró conectar a Internet a 2/3 de su población con predominio en la banda ancha móvil  (67,5%)” siendo las tecnologías digitales las protagonistas en esta pandemia, y que su adopción fue extremadamente acelerada provocando que avances tecnológicos que se preveía que demorarían años, se produzcan en pocos meses, con ello se puede evidenciar que, si bien la brecha digital y de acceso se ha ido compensando paulatinamente y ha requerido la aplicación de planes y políticas estrictas para su mitigación, existen otras brechas como la “brecha digital de género”, que no ha podido ser abordada en su contexto y se presenta como una consecuencia de otras brechas de desigualdad previas. Esta desigualdad digital es producto de limitaciones estructurales que no permiten generar las mismas oportunidades para que todas las personas adquieran habilidades digitales, se incluyan digitalmente y puedan aplicar estas nuevas destrezas y competencias digitales para desarrollar sus propios intereses y beneficiarse económicamente de actividades que impliquen el uso de la tecnología.

 

Los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) han buscado incorporar mecanismos transversales que reduzcan la brecha de género y logren impactar sobre las desigualdades existentes entre hombres y mujeres dentro de los países y entre ellos. Todos los estudios e investigaciones coinciden en que la aplicación de políticas e iniciativas de igualdad, sean públicas o privadas, repercuten de forma muy positiva en la economía de los países que las gestionan. Por ello, garantizar la igualdad en el entorno laboral y académico tiene un amplio impacto en el crecimiento económico, la competitividad y el desarrollo de las naciones.

 

Para garantizar que la economía digital sea sustentable, es preciso que los gobiernos generen políticas claras, orientadas a erradicar los factores que limitan la igualdad y la equidad en la economía digital y que estas políticas promuevan el empoderamiento equitativo de todos sus habitantes. Estudios empíricos y casos de éxitos visibles muestran que las mujeres son capaces de contribuir sustancialmente al crecimiento de la economía digital, a la reducción de la pobreza y al progreso social nacional. No obstante, es necesario potenciar acciones que fomenten la igualdad de oportunidades para las mujeres en la economía digital, y diseñar acciones de contención que permitan la inclusión orgánica de más mujeres dentro de este ecosistema virtuoso, garantizando que el mismo sea un espacio seguro, inclusivo y equitativo en cuanto a oportunidades.

 

La transformación digital es irreversible, por ello, para una participación efectiva dentro del ecosistema digital y para mejorar procesos e incrementar la productividad, es trascendental contar con marcos legales y normativos inclusivos que incorporen la perspectiva de género y doten al ecosistema tecnológico de elementos para construir un sistema de relación social equitativo, no sólo en el plano laboral y académico sino en el plano interpersonal y familiar, permitiendo el reconocimiento de la diversidad social, sus contribuciones y necesidades.

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