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23 junio 2026

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Gobernanza y diseño de una Estrategia Nacional de Inteligencia Artificial: una condición estratégica para el desarrollo de los países

Gobernanza y diseño de una Estrategia Nacional de Inteligencia Artificial: una condición estratégica para el desarrollo de los países

Ing. Elías Porras Umaña.

La inteligencia artificial se ha convertido en una de las tecnologías más determinantes para la transformación económica, institucional y social del siglo XXI. Su capacidad para procesar grandes volúmenes de datos, automatizar tareas, apoyar la toma de decisiones, mejorar servicios públicos y generar nuevos modelos productivos la posiciona como un activo estratégico para los países. Sin embargo, la IA no genera desarrollo por sí sola. Para que contribuya realmente al bienestar nacional, requiere una visión país, una estrategia nacional clara y un modelo de gobernanza capaz de orientar su adopción de forma ética, segura, inclusiva y sostenible.

 

Contar con una Estrategia Nacional de Inteligencia Artificial permite que un país defina prioridades, alinee recursos, establezca responsabilidades institucionales y convierta la innovación tecnológica en una política pública de largo plazo. Sin una estrategia, la adopción de IA tiende a fragmentarse en proyectos aislados, pilotos sin continuidad, compras tecnológicas poco coordinadas y soluciones dependientes de proveedores externos. En cambio, una estrategia bien diseñada permite identificar sectores prioritarios, establecer una hoja de ruta, definir indicadores de impacto, formar talento, fortalecer infraestructura digital, promover innovación y proteger los derechos de la ciudadanía.

 

Desde una perspectiva económica, la IA representa una oportunidad para aumentar la productividad, mejorar la competitividad y acelerar la transformación digital de sectores estratégicos. En agricultura, puede apoyar la predicción climática, la eficiencia del riego, la sanidad vegetal y la productividad de pequeños y grandes productores. En salud, puede fortalecer el diagnóstico temprano, la gestión hospitalaria y la atención en zonas alejadas. En educación, puede personalizar procesos de aprendizaje y apoyar la gestión académica. En gobierno, puede mejorar trámites, focalizar programas sociales, detectar fraudes, optimizar recursos y elevar la calidad de los servicios públicos. No obstante, estos beneficios solo se alcanzan cuando existen datos confiables, infraestructura adecuada, talento especializado y reglas claras.

 

La gobernanza de la IA es el componente que permite equilibrar innovación y control. Gobernar la IA significa definir quién decide, quién supervisa, quién responde ante daños, cómo se protegen los datos, cómo se auditan los algoritmos, cómo se gestionan los riesgos y cómo se garantiza que la tecnología respete los derechos humanos. La Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos ha planteado principios para promover una IA innovadora y confiable, basada en derechos humanos, valores democráticos, transparencia, robustez, seguridad y rendición de cuentas. Estos principios han sido adoptados como referencia por numerosos países y organismos internacionales, lo que demuestra que la gobernanza ya no es un aspecto complementario, sino una condición esencial de la política pública en IA.

 

La experiencia internacional muestra que los países que han avanzado con mayor claridad en inteligencia artificial no solo han invertido en tecnología, sino también en marcos estratégicos e institucionales. La Unión Europea, por ejemplo, ha desarrollado un enfoque centrado en la confianza, la seguridad y los derechos fundamentales. El Reglamento de Inteligencia Artificial, conocido como AI Act, establece reglas basadas en niveles de riesgo para proveedores y usuarios de sistemas de IA. Este enfoque busca proteger a las personas frente a usos de alto riesgo, promover una IA centrada en el ser humano y, al mismo tiempo, fortalecer la innovación y la inversión en el ecosistema europeo.

 

El caso europeo es relevante porque demuestra que la regulación puede convertirse en una herramienta de competitividad. Al establecer estándares claros, las empresas conocen las condiciones para desarrollar y desplegar sistemas de IA en el mercado. La seguridad jurídica favorece la inversión responsable y reduce la incertidumbre. Sin embargo, también deja una lección importante para América Latina: los marcos regulatorios no deben copiarse mecánicamente. Cada región debe adaptar las normas a sus capacidades institucionales, estructura productiva, brechas sociales y nivel de madurez digital.

 

Singapur ofrece otra experiencia significativa. Su Estrategia Nacional de IA 2.0 plantea el uso de la IA para el bien público, para Singapur y para el mundo. El país ha fortalecido su institucionalidad mediante un Consejo Nacional de IA, presidido por el Primer Ministro, con el fin de dar dirección estratégica a la agenda nacional. Esta experiencia evidencia la importancia de ubicar la IA en el más alto nivel de decisión política, no como una iniciativa exclusivamente tecnológica, sino como una prioridad nacional de desarrollo, productividad y posicionamiento internacional.

 

En América del Norte, Canadá fue uno de los primeros países en impulsar una estrategia nacional de IA, enfocada en investigación, talento y liderazgo científico. Estados Unidos, por su parte, ha avanzado mediante órdenes ejecutivas, políticas federales, inversión en investigación, seguridad nacional, estándares técnicos y alianzas público-privadas. Estas experiencias muestran que la IA es tratada como un asunto estratégico vinculado a competitividad, defensa, ciencia, innovación y liderazgo global. Para los países latinoamericanos, esto confirma que quedarse sin estrategia implica perder capacidad de negociación, dependencia tecnológica y rezago productivo.

 

China representa un modelo distinto, con fuerte planificación estatal, inversión pública, desarrollo industrial y despliegue masivo de IA en sectores económicos y gubernamentales. Su experiencia evidencia la capacidad de una visión nacional articulada para acelerar ecosistemas tecnológicos. Sin embargo, también plantea debates sobre vigilancia, privacidad, control social y derechos individuales. Esta comparación permite comprender que no basta con avanzar rápido; también es necesario avanzar con legitimidad democrática, transparencia y controles institucionales.

 

La UNESCO ha establecido una recomendación global sobre ética de la inteligencia artificial, aplicable a sus Estados miembros, en la cual se reconoce la necesidad de orientar la IA desde la dignidad humana, el bienestar, la prevención de daños, la equidad, la sostenibilidad y la protección de derechos. Esta referencia es especialmente importante para países en desarrollo, porque permite construir estrategias nacionales que no se limiten a la eficiencia tecnológica, sino que incorporen justicia social, inclusión, diversidad cultural, igualdad de género y sostenibilidad ambiental.

 

Para América Latina, el diseño de una Estrategia Nacional de IA debe partir de un diagnóstico realista. La región enfrenta brechas de conectividad, fragmentación de datos, baja inversión en investigación, desigualdad territorial, informalidad laboral, limitaciones fiscales y dependencia de proveedores externos. Por ello, una estrategia nacional debe priorizar infraestructura digital, gobernanza de datos, alfabetización en IA, formación de talento especializado, marcos regulatorios proporcionales al riesgo, ciberseguridad, innovación local y adopción sectorial en áreas de alto impacto público.

 

Un eje fundamental es la gobernanza de datos. La IA depende de datos de calidad, seguros, interoperables y representativos. Si los datos públicos están fragmentados, desactualizados o sesgados, los sistemas de IA producirán resultados deficientes. Además, los países deben definir políticas de soberanía de datos, portabilidad, anonimización, acceso responsable, apertura de datos públicos y protección de información sensible. Sin esta base, la IA puede reproducir desigualdades y generar decisiones injustas en salud, educación, justicia, seguridad o programas sociales.

 

Otro eje indispensable es el talento humano. La IA requiere especialistas, pero también funcionarios públicos capacitados, docentes preparados, reguladores con criterio técnico, empresas con capacidad de adopción y ciudadanía con alfabetización digital. Una estrategia nacional debe incluir programas de formación desde la educación básica hasta la educación superior, así como procesos de reconversión laboral para trabajadores afectados por la automatización. La IA no debe entenderse como sustitución humana absoluta, sino como una herramienta para aumentar capacidades, mejorar decisiones y liberar tiempo para tareas de mayor valor.

 

La implementación sostenible requiere indicadores de impacto. No basta con declarar principios o adquirir plataformas tecnológicas. Cada proyecto de IA debe tener objetivos claros, responsables, presupuesto, métricas, mecanismos de evaluación, supervisión humana, auditorías y procesos de mejora continua. Un Estado que implementa IA sin indicadores no puede demostrar valor público, corregir errores ni justificar inversiones. En cambio, un enfoque basado en evidencia permite priorizar, probar, medir, escalar y ajustar.

 

En conclusión, una Estrategia Nacional de Inteligencia Artificial es mucho más que un documento técnico. Es una herramienta de planificación del desarrollo, una política económica, una agenda de modernización institucional y un marco de protección ciudadana. Los países que cuentan con una estrategia clara y una gobernanza adecuada tienen mejores condiciones para aprovechar la IA, atraer inversión, fortalecer capacidades internas, proteger derechos y orientar la innovación hacia problemas reales. América Latina no necesita copiar modelos externos, sino aprender de ellos y construir estrategias propias, adaptadas a su realidad, con visión de largo plazo, soberanía tecnológica, inclusión social y responsabilidad democrática. La IA puede convertirse en un motor de desarrollo nacional, pero solo si se gobierna con inteligencia, ética y sentido público.

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